EXPLICACIÒN GRÀFICA DE LA BURBUJA INMOBILIARIA Y SUS CONSECUENCIAS EN ESPAÑA

Nuevo video realizado por Hormiga Negra: Los Ingobernables - Sin Control

Nuevo video de Eterna Inocencia realizado por HORMIGA NEGRA

TRAILER DOCUMENTAL "LA ESCALADA"

viernes, 25 de noviembre de 2011

Bussi, murió




No sabemos como tomar esta noticia, las alternativas son diversas, murió un genocida, un hombre que durante muchos años distribuía muerte y disponía de la vida según le convenía al poder hegemónico, con la mirada aprobatoria del resto de la sociedad.
En Tucumán su huella esta fresca, siendo un gran aprendiz de las más bestiales técnicas de tortura, con el fin de “salvar a la patria”, se encargó de romper los lazos solidarios que se formaron durante años en la provincia que la caracterizan por sus luchas reivindicativas.
Murió…, al genocida la muerte lo encontró preso, apañándose sobre su edad la condena se torno apacible en el living de una casa, con todas las comodidades que puede tener una casa de un barrio privado. Desde Hormiga Negra sostenemos, y exigimos: “cárcel común para los todos genocidas y sus colaboradores”.
Obviamente murió sin la gloria que seguramente buscaba cuando torturaba “haciendo patria”, dando rienda suelta a su mordacidad. Lo que no entiende ese tipo de personajes, es que esa patria no la queremos nosotros, ni nuestros desaparecidos, ni secuestrados por el último gobierno cívico-militar. Esa patria es la patria de la miseria, de la codicia y del egoísmo, la patria del hambre.
Unos años mas tarde el pueblo Tucumano aprueba a Bussi como gobernador de la provincia, esta vez utilizando la vía electoral, la provincia eligió a su verdugo como gobernador, otorgándole la impunidad necesaria para ejercer la corrupción de una manera descontrolada.
Frente a la hoja donde se esboza este escrito humilde, pasan los hombres y mujeres que fueron torturados bajo la mirada atenta de Bussi. Pasa el recuerdo de compañeros desaparecidos. Asoman relatos crueles y marcas en el cuerpo que nunca se van y siempre vuelven. Signos de un momento histórico nefasto.
La justicia llegó, la condena se hizo efectiva, Bussi el genocida murió. Nace el compromiso de replicar solo una frase corta, pero contundente NUNCA MÁS.

Equipo Hormiga Negra

jueves, 24 de noviembre de 2011

COMPAÑERO CRISTIAN PRESENTE!



ASESINANA A CRISTIAN FERREYRA, MIEMBRO DE MOCASE VIA CAMPESINA




En la tarde de hoy, miércoles 16 de noviembre, la comunidad de San Antonio comunicó, que en la casa de la Familia Ferreyra se apersonaron Javier y Arturo Juaréz, sicarios de empresario Ciccioli oriundo de Santa Fé, y dispararon a sangre fria contra dos campesinos, causando la muerte con una escopeta a Cristán Ferreyra de 25 años e hirieron de gravedad a otro compañero que se encuentra en observación en el hospital de la capital santiagueña y un tercero con golpes graves.

La comunidad de San Antonio,a 60 km de Monte Quemado, miembro de la CCCOPAL MOCASE-Vía Campesina, viene resistiendo al intento de desalojo de empresarios que han contratado matones armados para realizar amedrentamiento en la zona norte de Santiago del Estero. Los empresarios que intentan acaparar las tierras, Los Julianes, Ciccioli, Ricardo Villa, Saud son venidos de Santa Fe y Tucumán; éstos son los mismos que han diseñado el plan de ataque que vienen sufriendo los campesinos indigenas en los departamentos Copo, Pellegrini y Alberdi desde hace 4 meses de forma sistemática. Unos ejemplos son la detención arbitraria de Ricardo Cuellar, el atentado a la FM Pajsachama, la quema de ranchos y pertenencias de campesinos de la CCCOPAL.
Esto ocurre con complicidad y alevociía de parte de autoridades provinciales y funcionarios del poder judicial e instituciones como la dirección provincial de bosque, quien AUTORIZO desmonte en un lugar donde viven familias campesinas indigenas de varias generaciones. A todos ellos los hacemos responsables directos del asesinato de Cristian.

Desde éstos territorios campesinos indígenas, se viene denunciando los atropellos, tal es así que el Juez Penal Alejandro Fringes Sarria de Monte Quemado ya tiene varias denuncias y no hizo nada para detener la escalada de violencia que impera en la zona. También el Comité de Crisis supo hacer relevamiento de las situaciones de atropellos. Hasta el momento, sólo la organización de las comunidades ha logrado evitar los desalojos y desmontes de miles de hectáreas.

En varias oportunidades el empresario Cicciola, amenazó publicamente que mataría a un campesino del MOCASE-VC para que dejen de" molestar".

El asesinato de Crístian Ferreyra no va a quedar impune y con toda la rabia y dolor que sentimos sus compañeros y compañeras, reafirmamos una vez más, que en la defensa de nuestros territorios llegaremos hasta la últimas consecuencias.

Cristian Ferreyra Presente!!!

Ni un metro más, la tierra es nuestra!

Somos Tierra para Alimentar a los Pueblos

FUENTE:

Twitter, Facebook y el Centro de Fuentes Públicas de la CIA


Néstor García Iturbe
La pupila insomne
Los medios modernos de comunicación son una bendición para el espionaje de la etapa actual. La CIA quisiera que cada persona en el mundo tuviera una cuenta en Facebook o en Twitter para poder ampliar la caracterización y el conocimiento de la misma.
¿Qué es lo que estos instrumentos le proporcionan a la tenebrosa agencia?

Cuando usted abre su cuenta informa sobre una serie de datos personales que no son solamente el nombre apellido y dirección. Para “facilitarle” el ampliar sus relaciones y poder encontrarse con amigos que desde la infancia no ha sabido de ellos, debe informar además la escuela donde estudió, países que ha visitado, gustos personales, deportes que practica, tipo de literatura que lee, tipo de música, entretenimiento favorito y muchas veces hasta el tipo de comida que le gusta.

Ahí no termina el asunto, usted comienza a ponerse en contacto con sus amigos, por donde sacan sus principales relaciones o familiares. Usted intercambia con ellos mensajes, donde habla de su trabajo, si estuvo enfermo, el nacimiento de un nuevo miembro de su familia, el lugar donde pasó las vacaciones, si piensa mudarse, comprarse un carro, el nuevo amigo que tiene, envía las últimas fotos de la familia o de los lugares que visitó en la vacaciones, la nueva casa donde vive, si padece de alguna enfermedad, si terminó los estudios, su situación económica y otras interioridades.

Le facilitan el contacto con personas que “quieren ser su amigo”, o que “tienen gustos o entretenimiento similares a los suyos”, “personas que estudiaron en su misma escuela”, o que “trabajaron donde usted trabajó”, si usted los incluye en su círculo de amistades, comenzará a enviarles mensajes y a dar más información sobre usted, su pasado, aspiraciones, e inclusive criterios y comentarios sobre situaciones políticas, sociales y económicas que se desarrollan en su país, en el de la persona con la que se está escribiendo, o en el mundo.

Una verdadera bendición que le facilita el trabajo de caracterización a la CIA y pone en sus manos un volumen de información imposible de obtener por otros medios de inteligencia. Esta además, es información que se entrega en la confianza de que se respeta la “privacidad” de las personas que se ponen en contacto, como si usted estuviera hablando con su mejor amigo y contándole cosas que no quiere que nadie sepa.

Lo que usted diga o informe, solamente lo conocerá su mejor amigo…. y la CIA.

El Centro de Fuentes Públicas de la CIA ( Open Source Center) se encuentra en McLean, Virginia. Es un edificio de ladrillos, de varias plantas, que no se destaca del resto de las edificaciones que lo rodean, muchas de ellas de características similares. La diferencia es que en dicho edificio se interceptan más de 5 millones de mensajes diarios que circulan por las redes de Facebook y Twitter.

El Centro, bajo la dirección de Doug Naquin, experimentado analista de la CIA, cuenta con más de 800 empleados, computadoras de alta velocidad, servidores de gran capacidad para el almacenamiento de información, magníficos medios de comunicación que no solamente le permiten recibir las intercepciones de Facebook y Twitter sino además otras que realiza la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) sobre llamadas telefónicas, teléfonos celulares, mensajes remitidos por radio, “chats” de Internet y tráfico similar.

Este centro cuenta con analistas experimentados, casi todos hablan dos idiomas, algunos tres. Existe un cuerpo de traductores para aquellas informaciones que se reciben en chino, árabe u otro idioma que regularmente no es del dominio de los analistas. La mayoría de los que trabajan en el Centro tienen nivel superior y muchos han tenido experiencia de vivir fuera de Estados Unidos, algunos en el propio país sobre el que están trabajando.

Un grupo de trabajo dentro del Centro se ocupa del monitoreo de la prensa escrita, televisiva y radial, tanto local como de países priorizados. Este grupo estudia también los informes realizados por organismos internacionales y los de otros Centros de Investigación, sobre aspectos y situaciones que se ha determinado forman parte del seguimiento que deben realizar.

Las informaciones que se obtienen por medio de estas fuentes, de ser posible deben ser verificadas y de no ser esto posible informar de la misma como un alerta, explicando está pendiente de verificación.

Aunque la mayoría del personal se encuentra en Virginia, un buen número de estos analistas se han basificado en distintas embajadas de Estados Unidos, principalmente en países priorizados, con el objetivo de estar más cercano a las realidades sobre las que deben informar. Los que se encuentran en las embajadas trabajan formando parte de la Estación de la CIA existente en la misma y coordinan sus necesidades informativas de forma tal que el Jefe de la Estación y los oficiales prioricen estas con sus agentes y demás relaciones que atienden.

Los resultados informativos del Centro se incorporan al informe diario (Daily Intelligence Briefing) que la oficina del Director de Inteligencia Nacional remite al presidente Obama.
Cuando el presidente, en alguno de sus discursos, habla de situaciones que han sido priorizadas, el Centro se pone en alerta para hacer un diagnóstico por medio de Facebook, Twitter e Internet de la reacción sobre sus palabras y remitírselo al día siguiente.

Si quieren hacerle llegar algún mensaje a Obama, ya saben por donde mandárselo.

FUENTE: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/11/22/twitter-facebook-y-el-centro-de-fuentes-publicas-de-la-cia/

Viernes 25, presentación del Archivo 2011: La represión sigue siendo política de estado



Viernes 25, 18:30, Acto en Plaza de Mayo (Archivo 2011): La fuerza de la represión para profundizar el modelo de explotación

El 25 de noviembre, a las 18.30, CORREPI estará en Plaza de Mayo haciendo su presentación anual del Archivo de casos de personas asesinadas por las fuerzas represivas del estado.
Hace 15 años, el gobierno menemista, en la voz de Carlos Corach, intentaba deslegitimar nuestra denuncia sobre su política represiva y nos pedían “números, datos”.
Así comenzó la tarea de sistematizar la información. Pero como, para nosotros, nuestros pibes muertos no son ni “números” ni “datos”, la información del archivo acompaña nuestra tarea militante diaria de organización, de denuncia y de lucha.
Hoy, después de la reelección de un gobierno que se adjudica el rol de “defensor de los DDHH”, nuestro archivo sigue evidenciando números que contradicen de pies a cabeza ese discurso.
Sobre 3.393 personas asesinadas desde diciembre de 1983 a la fecha, 1.836 murieron en los 8 años de gobierno kirchnerista, casi 200 en los últimos 12 meses. Más del 50 por ciento son pibes menores de 25 años.
Además, el Archivo muestra que la práctica del gatillo fácil, la tortura y las detenciones arbitrarias son patrimonio de todas las provincias, todos los gobiernos y todas las policías y fuerzas del país. Desde las policías de los gobiernos “más reaccionarios” como el de Macri, que con su metropolitana, en lo que va del año, tiene 5 casos de gatillo en su haber, hasta la policía del “socialista” Hermes Binner, la policía santafesina, que vuelve a ocupar el primer lugar en cantidad de casos en proporción a la cantidad de habitantes de su provincia.
A estos datos, hay que agregar el recrudecimiento por parte del gobierno de políticas de persecución hacia los sectores organizados. La represión selectiva del kirchnerismo sigue manteniendo en sus cárceles a tres presos por razones políticas y criminaliza a quienes salen a luchar por salario, trabajo y mejores condiciones de vida.
La utilización de patotas sindicales y grupos de choque para dirimir conflictos gremiales o medidas de lucha han sido moneda corriente en este último periodo, como lo prueba el asesinato de Mariano Ferreyra.
Mientras el gobierno intenta despegarse de su responsabilidad de la represión, nosotros seguiremos denunciando y llamando a la organización frente a la represión. Porque lejos de ser una práctica del pasado, no sólo los números de nuestro archivo, sino la realidad, nos muestra que la represión sigue siendo política de estado, gobierne quien gobierne.



lunes, 31 de octubre de 2011

“En este juicio quedó totalmente evidenciado el horror”

El juez Daniel Obligado repasa ante Página/12 las particularidades del juicio y la sentencia que hizo historia el miércoles pasado. Las condenas más emblemáticas: Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta. La prueba del homicidio de Walsh y la ingesta de cianuro considerada como homicidio. El nuevo concepto de “politicidio”.

Por Alejandra Dandan
Daniel Obligado fue juez en el conurbano bonaerense. Fue uno de los que absolvieron a aquel muchacho conocido como Pantriste, acusado por el homicidio de un niño de 16 años. El juez lo consideró inimputable. Tras ese tránsito por la provincia, desembocó en el fuero federal cuatro años atrás, cuando formó parte del tribunal que encabezó el juicio al prefecto Héctor Febres, el primer acusado de la Escuela de Mecánica de la Armada en juicio oral, muerto por un supuesto envenenamiento. Obligado preside ahora el Tribunal Oral Federal Nº 5, que el miércoles pasado dictó una condena histórica a 16 de los 18 acusados de la megacausa ESMA, entre los que estuvieron Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta. Además de 12 perpetuas, la condena marcó posición en temas determinantes para el futuro en materia de juicios por la represión ilegal, como la prueba del homicidio de Rodolfo Walsh y el giro para considerar como homicidio la ingesta de cianuro de María Cristina Lennie. Tras el fallo, el presidente del tribunal repasa en diálogo con Página/12 algunos ejes del juicio y la sentencia. El momento en el que Astiz le acercó una copia dedicada de la Constitución Nacional, el testimonio de la madre de Fernando Brodsky, las razones de la muerte de Walsh, la acusación por el robo de los bienes culturales, los delitos de violencia sexual, pero también las demoras, las disidencias y lo que finalmente constituyó otra bisagra del juicio: la decisión de pedirle a la Corte Suprema que impulse en organismos internacionales la inclusión de la figura del “perseguido político” en el delito internacional de genocidio.
Obligado definió que en el país hubo un “politicidio”: “Acá lo que se probó es que hubo una persecución política, tomando la militancia política en su sentido amplio. No por el hecho de pertenecer al partido A o B: podían ser militantes sociales”. Para Obligado, ese “politicidio” debe ser incluido en la Convención Internacional contra el Genocidio, “y no solamente por el caso argentino”. “Acá no hubo una persecución para convertir a estas personas al cristianismo occidental y cristiano, porque eso hablaría de una persecución religiosa. ¿Y las monjas francesas? Por eso es politicidio: porque eran contrarios a ese régimen.”
El TOF Nº 5 llegó al Juicio ESMA después de dos juicios orales complicados. Uno con Febres, y otro con jefes de área, en que absolvió a tres de los cinco imputados. Obligado fue parte de ese tribunal, presidido por Guillermo Gordo. Obligado no lo dice con todas las palabras, pero cuando da cuenta de aquello dice que la autonomía que tiene un juez en un espacio colectivo como un tribunal es distinta de la que pueden tener los integrantes de la Corte: las decisiones del tribunal son más colegiadas, y en esa colegiación pierden las voces disidentes. ESMA empezó sin Gordo. Y terminó integrado por Obligado como presidente, Germán Castelli y Ricardo Farías, el voto que acumuló mayores disidencias. A tres días de la sentencia, Obligado arranca con sus hijos.
–Me preguntaron cuál era el testimonio que más me impactó. Creo que fue el de Sara Silver de Brodsky, en referencia a su hijo Fernando. El estaba ligado a un señor que había sido secuestrado en el conurbano bonaerense, y la señora ésta es una mamá. Mostró una foto de él en la juventud y después mostró una foto que exhibían de Basterra. Y entonces me decía: “¡Mire lo que hicieron con mi hijo!”. Eso es algo que me quedó grabado.
Víctor Basterra es el sobreviviente de la ESMA que pudo sacar fotos de varios detenidos desaparecidos y convertirlas, con los años, en pruebas de la desaparición.
–También hubo otra señora, que parecía un poco perdida. Se sentó a declarar y decía: “¿Y ustedes saben dónde está mi hijo?”. Les hablaba a los acusados. Era una señora muy mayor. Y lo suyo no era un acto político. No. Y menos una provocación. Era una pregunta sincera, porque ella estaba ahí porque quería aclarar ese tema, es decir, quería saber para poder llevar una flor.
–¿Por qué la foto de Brodsky?
–La foto es muy conocida. Es ese chico que está con una remera sin mangas, como de gimnasia. Y creo que los sobrevivientes decían que él hacía gimnasia, como una forma de contrarrestar la situación. Quizás esa remera la haya conseguido haciendo esa actividad. Ahora está desaparecido. Pero fue la mirada intensa: esas fotos interpelan. Hubo otra foto, de una chica secuestrada en una playa: está acusado por eso el señor Donda, y a ella se le advierte la malla, se ve que están golpeados los ojos, como que le aplicaron trompadas.
–Son datos del afuera del campo: remeras, la malla.
–Ella estaba como en otro universo. Se supone que una persona en la playa está descansando, asoleándose en un momento de distensión. Y la van a buscar y se la llevan, y miramos cómo queda reducida a un mundo totalmente diferente. Como que no estaba esperando el ataque, no estaba con un arma o escapando: por lo menos objetivamente no se estaba escapando, no sé si en ese lugar estaba de incógnito. Nadie se está escapando si está en malla tomando sol. También me impactó la religiosa Ivonne Pierron, un espíritu que traspasa las palabras.
–¿Lloró?
–No, no soy mucho de llorar en mi vida personal. Y a esta altura de la profesión, no. No sólo en estos juicios. Con la señora Sara creo que todos quedamos así, hasta las defensas. Hay momentos en que uno se conmueve y necesita tomar agua, por ejemplo. Pero uno mediatiza. Es lo que pasa con cualquier profesional: uno no se involucra, hace como una pirueta mental en la cual el otro queda como objeto de investigación. En Lomas de Zamora, donde trabajé, tuve unos casos de padres acusados de asesinar a su bebé, dos veces, una por fracturas y otra por introducir algodón, algo lamentable; estoy fogueado de este tipo de situaciones.
La ESMA, 35 años más tarde
–¿El juicio permitió redimensionar lo que significó la ESMA?
–En realidad, el primer caso que tuvimos fue Febres, apenas llegué al tribunal. Juré un 5 y el 20 estaba iniciando el juicio. Y esa semana hicimos la inspección en la ESMA. Así que de entrada tuve una vivencia de la ESMA. Y fuimos dos veces más. En este juicio, el querellante (Horacio) Méndez Carreras estaba preocupado porque durante la inspección vimos una inscripción en una viga con unos números: aparentemente los escribió la monja (Léonie Duquet), y eran del convento y del colegio de Morón donde enseñaba catequesis. Y están. Están. En función de esa inspección ocular y los testimonios, uno se hace una idea de qué pudo haber pasado, como si estuviera viendo una película.
–¿Y es distinta al modo en el que se pensó hasta ahora la ESMA?
–Es cierto que uno es un testigo privilegiado. Seguro que sabemos detalles que los conciudadanos no conocen. Todas las situaciones, el ruido de los aviones. A ellos, por ejemplo, los estaban torturando y sentían la algarabía de los chicos de la escuela Raggio jugando en el patio. Así que los testimonios no entran por lo que se está oyendo, por las palabras del testigo, sino también por las invocaciones visuales y sonoras que realiza. Ahí fue importante la constante alternancia entre el sumo displacer y hasta una dosis de placer, en el sentido del ruido de esos niños. Esa dualidad, ese ir y venir de una situación horrible a otra. O cuando iban a comer, aunque no creo que tuvieran ninguna situación grata ahí.
El caso Walsh
–¿Qué puntos discutieron más?
–Había desafíos técnicos muy interesantes. Uno, el tema del escritor Walsh: había problemas para superar y pronunciarse. Había sido elevado como privación ilegal de la libertad, y el fiscal de primera instancia y luego el del juicio acusó por homicidio. Había un problema con la defensa: ahondó mucho en eso, dijo que si había fallecido no había sido privado de la libertad. Murió en un enfrentamiento. Y otra línea en paralelo decía que no falleció en la ESMA sino que falleció en el lugar; que por lo menos no había certezas de dónde falleció. Y había que superar los dos obstáculos.
–¿Cómo hicieron?
–Un argumento muy considerado fue que no importaba si había fallecido de un lado o del otro de las rejas, de los límites de la ESMA, sino que debía considerarse lo que realizaban las personas que estaban dentro del plan, las personas acusadas que se comprobaba que habían salido de la ESMA y realizado esa conducta. Eso respecto del dónde. Y la privación ilegal de la libertad era ver cuándo se consideraba consumado un delito. Finalmente no se condenó por privación ilegal sino directamente por homicidio, porque en el contexto del plan sistemático la lógica era privar de la libertad, torturar y, en la generalidad de los casos, asesinar. Por más que dicen que la ESMA sería el centro con más sobrevivientes pero, bueno, ya el “más” es un eufemismo: es decir, la mayoría falleció. Son muy pocos los que, en comparación, vivieron; fueron menos de quinientos los sobrevivientes. Una barbaridad.
El genocidio
Se sabe que uno de los problemas de la Convención contra el Genocidio es que excluyó en su momento la figura de los perseguidos políticos como parte de ese delito. Hasta ahora se procuran planteos sustitutos que intentan mostrar a los desaparecidos como grupo nacional, alcanzado por alguna de las categorías. El TOF Nº 5 dio un giro en esa búsqueda. Por un lado pidió a la Corte que impulse una modificación de esa Convención en foros internacionales. Por otro, con la definición de “politicidio”, recuperó las identidades políticas de la víctimas y sobrevivientes. Un relato que no se pudo hacer en el contexto del Juicio a las Juntas y la teoría de los dos demonios, y que arrastra la deuda pendiente de que la Justicia los reconozca no como víctimas de una agenda de teléfono sino desde ese lugar.
–¿Cómo avanzaron con la figura del perseguido político?
–Dos querellas lo plantearon. Quedó habilitada así la jurisdicción y se consideró que es un “politicidio”, un término acuñado por un húngaro que habla de una exterminación por causas políticas. El tema es que el politicidio no está considerado en la Convención de Genocidio. Baltasar Garzón en España dijo que en la Argentina había habido un genocidio porque ahí hay un tipo penal de genocidio, ésa es una posibilidad. Pero un juez local no puede aplicar la Convención directa en su país si el tema no está en la Convención. Se intenta trasladar otras posibilidades, como la de la persecución indiscriminada por causas religiosas, étnicas o raciales, pero no la persecución política. En su momento, Stalin abogó para sacarla, pero debe ser incluida y no solamente hacerse cargo del caso argentino sino de otros tantos lugares del mundo donde hay persecuciones políticas. Garzón dijo que acá se pretendían instalar las pautas de la civilización occidental y cristiana, y entonces así habría una persecución religiosa. Yo no estoy de acuerdo. ¿Y las monjas francesas? Por eso politicidio: porque eran contrarios a ese régimen.
–¿Cómo evalúa al juicio como síntesis?
–Este juicio nos coloca a la cara del horror y quiero resaltar este concepto: quedó totalmente evidenciado el horror. A partir de ello, era indispensable realizarlo. No solo este y los casos subsiguientes. Es necesario conjurar la irracionalidad que se evidenció en este juicio con la racionalidad de una respuesta civilizada, sublimando la violencia. Deben empeñarse los mejores esfuerzos individuales, pero también institucionales que tributen a una política de Estado, como ya lo señaló la Corte.
FUETNE: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-180165-2011-10-31.html

jueves, 11 de agosto de 2011

TERRORISMO DE ESTADO Y MANICOMIO "La extracción de la verdad"



Un hombre internado en un manicomio, que había sido víctima del terrorismo de Estado durante la última dictadura, dio testimonio en un juicio por crímenes de lesa humanidad. Después, volvió al manicomio. Su historia presenta la conjunción y, quizá, la articulación entre los dos infiernos.



Por Fabiana Rousseaux V



Jesús tiene 50 años. En 1976 fue secuestrado, cuando tenía “16 años y medio”, de acuerdo con su implacable memoria. Pasó por la comisaría de Escobar, dirigida por Luis Patti, donde fue torturado, junto con su referente político Gastón Goncalves y otros compañeros de la Juventud Peronista. Después, fue expulsado del país.
En su exilio, intentó rearmar algo de la vida que el terrorismo de Estado le había resquebrajado, (des)instalándose en otro país. Logró constituir una familia. Pero dejar atrás las marcas no es sencillo. En un viaje a la Argentina, el espanto se le impuso nuevamente y cometió un delito. Fue detenido y, a partir de entonces, su vida transcurre en la unidad penal de un hospital neuropsiquiátrico. Después de la muerte de su madre, quedó en el más rotundo olvido. El sabe que allí no habrá condena, pero que el encierro será para siempre.
Estuvo durante 18 años en la Unidad Penal 34, del Melchor Romero, y ahora, desde hace poco, en la Unidad 10, donde al menos, dice, puede “ver la ruta, con algún coche que pasa cada tanto, porque antes sólo se veía el paredón”.
Durante todos estos años en el penal del manicomio, cada vez que veía a Patti en la televisión se indignaba y contaba los vejámenes que éste había cometido contra él y sus compañeros. Dice que no entiende cómo pudo llegar a ser intendente, cómo intentó luego ocupar una banca de diputado. Dice que siempre soñó con hacerle un juicio a Patti, si alguna vez salía de ese lugar. Por supuesto, es la palabra de un loco: ni esas palabras ni las que hablen de su detención y las torturas sufridas a los 16 años y medio serán tomadas por ciertas en un lugar como ése, donde hay, en cambio, una respuesta generalizada y medicalizada para todos y para todo.
Jesús es el parresiastés, tal como lo define Michel Foucault (véase, por ejemplo, “Coraje de la verdad”, Página/12, sección Psicología, 3 de enero de 2011): alguien de un “decir veraz”, que dice lo que piensa, que está comprometido con su verdad. Jesús quizá lo es más que nadie, ya que sabe que nadie le creerá. Lanza su verdad a otros sin calcular los riesgos de hacerlo, o, más aún, calculándolos los asume, desde su sala de manicomio.
¿En qué memoria teórica debemos pararnos para dejar de dudar de las secuelas que los crímenes cometidos por el terror de Estado produjeron? La “inimputabilidad” de Jesús en nada niega la verdad de esos hechos, ni de sus relatos, mucho menos de sus consecuencias trágicas. Las marcas de la historia social que transitamos, tomen la forma que tomen, se alojen en una estructura psíquica o en otra, no pueden ser ignoradas.
Durante años a Jesús se lo dio por muerto, hasta que, a través del Ministerio de Interior, se lo logra ubicar: Otros sobrevivientes de Patti hablaban de él, pero las versiones eran muy variadas y desconcertantes: que estaba en otro país o que estaba muerto o que estaba preso. Lo cierto es que ningún compañero de militancia había logrado saber nunca nada sobre él, hasta que hace pocos meses lograron ubicarlo.
A partir de ello, Jesús fue propuesto como testigo en la causa que los hijos de Goncalves y Muniz Barreto, junto con la familia de los hermanos D’Amico, iniciaron contra Patti, Mignone, Riveros, Meneghini y Rodríguez. Los abogados querellantes de esa causa lograron dar con este testigo central para demostrar las torturas y desapariciones cometidas por el ex policía.
Jesús aceptó inmediatamente. Reconoció, con todos los detalles necesarios, a los responsables de tan aberrantes delitos. Hizo un uso de memoria que nadie podría comprender si no fuera porque se trata de un hombre que durante 18 años había estado sometido al olvido y a la indignidad de perder el valor de su palabra, convertido en un sujeto que no puede responsabilizarse ni de sus actos ni de sus dichos, ni de sus dolores, en un lugar donde cada demanda y cada opinión fueron acalladas: “El halopidol me dejaba duro y, a pesar de los terribles dolores que tenía, porque estaba mal del hígado, el médico me vio solamente una vez en un año y medio y nunca me daban analgésicos, así que aprendí a manejar el dolor”, relata.
Desde que empezó a recibir visitas de los abogados, los familiares de las víctimas y los compañeros, su lugar comenzó a ser interrogado por los habitantes de ese espacio penal-psiquiátrico. En una de las visitas se nos acercó un grupo de guardias del Servicio Penitenciario y empezaron a preguntarnos por su historia. Pareciera que todo el universo del penal en el manicomio se vio modificado por este nuevo hecho. La historia de Jesús, que había quedado encapsulada y forcluida durante casi dos décadas, comienza a rodar nuevamente, se descongela el tiempo, hay un antes-de-la-detención, previo a la cadencia idéntica a sí misma de la rutina penitenciaria en el manicomio, que se hace audible. Se anuda con el mundo exterior. Comienzan a circular los diarios allí adentro. Los noticieros adquieren otro estatuto. surgen las preguntas por él y su historia. El encierro ha experimentado una mínima, perceptible alteración.
Ahora sus compañeros de encierro preguntan qué le había pasado, están evidentemente impactados por eso que había sido denunciado tantas veces pero que sólo se hizo audible cuando el discurso jurídico entró en la institución total.
Manuel, hijo de Gastón Goncalves, dice que, cuando conoció a Jesús, lo que más lo impresionó fue su capacidad de entender de inmediato lo que le estaban proponiendo. Para alguien que desde hacía 11 años, a partir de la muerte de su madre, no recibía ninguna visita, no era sencillo pensar en un cambio de posición tan radical: convertirse en un sujeto con derechos, capaz de enfrentarse a un tribunal donde su palabra tendría valor, los jueces lo escucharían y sus compañeros de épocas de militancia estarían como testigos de su verdad, una verdad colectiva que, de tan dolorosa, se hace impensable. Jesús estaba allí enfrentando todo eso en un solo acto, sin avales subjetivos, sin garantías de lo que iba a sentir después de semejante acto cuando volviera, solo, a su realidad penalizada, apenas con su dolor acallado y los detalles de una memoria implacable. Jesús, el memorioso.
La defensa objetó su testimonio, como tantos otros, pero el tribunal hizo lugar a lo declarado por Jesús. Declaró esposado. Expresión radical y extrema de la paradójica condición de víctima-testigo del terrorismo de Estado e imputado de un delito común. Aun parándonos en el reverso, ¿su peligrosidad será mayor que la de Patti y sus colegas torturadores? Jesús asumió su lugar –al igual que tantas veces lo hizo durante estos largos años– como si se tratara de una clase magistral de dignidad dedicada a quien tres décadas atrás lo había torturado a pesar de sus 16 años y medio. Un asentimiento subjetivo incalculable, enigmático y profundamente ético. Ana Nuño, en su texto “El testigo entronizado, a pesar suyo”, en referencia a la relación entre la memoria subjetiva y el discurso histórico, advierte que los verdugos no dan testimonio, que siempre callan, porque sus actos están más allá de las palabras.
Cuando finalizó la declaración de Jesús, sus ex compañeros de militancia salieron a las escalinatas del Centro Cultural de José León Suárez, donde se desarrollaban las audiencias, y con el puño en alto se despidieron de él, que era trasladado nuevamente al penal en un vehículo del Servicio Penitenciario Federal. El instante de víctima del terrorismo de Estado había concluido, y con ello el valor subjetivante de su palabra. No fue poca cosa, en 18 años de encierro, ese instante.
El cruzó al otro lado del muro y volvió, pero ese cruce nunca es sin consecuencias, porque ya no se vuelve al mismo lugar. Reescribir un nombre no es poca cosa, cuando se está más acá de los márgenes del manicomio, cuando los surcos del rostro hablan del dolor, del abandono y de la tristeza. Pero también de la alegría de, por fin, haber sido rescatado del olvido. Haber sido dignificado, al ofrecer su palabra valiente. Haber hecho lugar a aquel sueño premonitorio de “hacerle un juicio a Patti”. Verlo preso, como él y todos esperábamos. Quizás esa haya sido la única oportunidad en que el muro que separa la “normalidad” de la locura permitió que, por un rato, Jesús lo atravesara. O quizá sea necesario que asumamos esta verdad colectiva y nos dejemos interpelar por los efectos de la trágica historia vivida. La verdad de Jesús es la historia de todos.
* Psicoanalista. Directora del Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos Dr. Fernando Ulloa, Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.




jueves, 14 de julio de 2011

APOYAMOS A FITO, COMPARTIMOS SU OPINIÓN

La mitad


Por Fito Páez *
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
* Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
FUENTE: http://http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-172084-2011-07-12.html